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Horizons

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Contrabandista y explorador, a Antoine Gonin le encanta mostrar lo que encuentra en sus rutas. Después de su proyecto sobre la Francia industrial, después de la Europa aeronáutica, Gonin muestra los paisajes más emblemáticos de Francia con una mirada contemporánea, la apuesta de un paisaje nómada amateur. Aunque el paisaje es la única obra buena del nómada, es un bien de proporciones inmensas, variable con cada cambio de punto de vista. Inagotable... para los que saben mirar. El bien es accesible a todo aquel que tenga al menos siete años de edad. Jean Piaget nos lo mostró. En el desplazamiento, en el cambio de punto de vista, al experimentar vistas sucesivas, los niños de esta edad comienzan a construir por sí mismos una alineación de objetos en el espacio. Lo que podríamos llamar la experiencia pastoral. Pero no todo el mundo tiene sed de ver a su país. Explorar el paisaje de otros horizontes, de otros cielos, en la búsqueda de uno mismo, puede llegar lejos, muy lejos y exige paciencia. El tour de France puede convertirse en el tour de force si nos medimos con un centenar de lugares míticos cargados de simbolismo. Le habría tomado 8 años de investigación, visitando sitios importantes, a los que llamamos los grandes paisajes de Francia, y robar las fotos que hoy comparte con nosotros. De cielo a cielo, de horizonte a horizonte, camina mucho, sube y baja, busca su punto de vista, lo encuentra por casualidad, cuando el cielo lo permite, cuando finalmente puede apoderarse de las fluideces, de la voluptuosidad. Así, sabe escuchar las nubes, la ópera que se eleva por encima, la orquesta por debajo, la niebla normanda, los edredones de codorniz, el goosedown, la gran noche de drapeado, las nubes incipientes, los huesos sepia alargados por los vientos de cola, el cúmulo empujado por el viento negro de Autan, fragmentada en el Soulaire Champenois, levantada por el Arouergue o barrida por la Tramontana y el viento sombrío, estrato en la Galerne, vapor de dos torres de refrigeración, dejando el centro nuclear de Saint-Lauerent-des Eux, para lamer el océano desnudo. Cada imagen habla de un pedazo de Francia en su relación atmosférica con el mundo. "Es una larga historia", dice el autor, antes de contrarrestar inmediatamente "son cuentos cortos". Para la historia, que debe leerse literalmente, bastan unas pocas palabras. La historia se desarrolla y se marchita. La historia está en la imagen. Cada página abre las ventanas de par en par. En realidad, cada obra de Antoine Gonin inventa un lugar, una historia, un sueño. Ni un alma en sus paisajes, con la excepción de dos pescadores en el lago Bouchet. Sin embargo, sus fotografías están llenas de alma y confirman la pregunta: ¿el espíritu de un lugar? detrás de la lente objetiva y en nuestras manos.

Horizontes Antoine Gonin

Fotografías de Antoine Gonin

Prefacio de Michel Racine

108 fotografías en blanco y negro

formato 35 x 27 cm

208 páginas

impreso en bicromo

Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/TranslatorAntoine Gonin    HorizonsPhotographs by Antoine GoninPreface by Michel Racine108 back & white photographsformat 35 x 27 cm208 pagesprinted in bichrome Smuggler and explorer, Antoine Gonin loves to show what he finds on his routes. After his project on industrial France, after Aeronautic Europe, Gonin shows Franceâs most emblematic landscapes with a contemporary regard, the wager of an amateur landscape nomad. Even if the landscape is the sole good work of the nomad, it is a good of immense proportions, variable with every change in point of view. Inexhaustible⦠for those who know how to look. The good is accessible to every one who is atleast seven years of age. Jean Piaget showed us that. In displacement, in changing point of view, by experiencing successive views, children of this age begin to construct by thelselves an alignment of objects in space. What we might call the pastoral experience. But not everyone has the thirst to see their country. Exploring landscape of other horizons, of other heavens, in the quest to find oneself, can go far, very far and it demands patience. The tour de France can become the tour de force if we measure ourselves against a hundred mythic places charged with symbolism. It would have taken him 8 years of research, mearing major sites, the ones we call the great landscapes of France, and to steal the photos he shares with us today. From sky to sky, horizon to horizon, he walks a lot, climbs and descends, searches for his point of view, finds it by accident, when the heavens allow, when he can finally seize the fluidities, the voluptuousness. So, he knows how to hear the clouds, the opera that soars above, the orchestra below, norming fog, quail duvets,  goosedown, grand draping night, inchoate clouds, sepia bones elongated by tailwinds, cumulus pushed by the black Autan wind, fragmented in the Soulaire Champenois, lifted up by the Arouergue or swept by the Tramontane and the sombre wind, stratus in the Galerne, vapor of two refrigerator towers, leaving the Saint-Lauerent-des Eux nuclear center, to lick the naked ocean. Each image speaks of a piece of France in its atmospheric relation to the world. « Itâs a long story » says the author, before immediately countering « these are short stories ». For the story, that must literally be read, a few words suffice. The story unfolds and witholds. The story is in the image. Each pages throws the windows wide open, Really, each of Antoine Goninâs works invents a place, a story, a dream. Not a soul in his landscapes, with the exception of two fisherman on Lake Bouchet. Yet, his phtographs are full of soul and confirms the question : the spirit of a place ? behind the objective lens and in our hands.

1 Artículo
2018-02-26

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